
Las familias de soldados británicos muertos en Irak por falta de equipamiento adecuado podrán demandar al gobierno de Gran Bretaña y pedir compensación bajo la Ley de Derechos Humanos, según dictaminó la Corte Suprema de Londres en una sentencia que abre ahora la puerta a una treintena de casos y que tendrá fuertes implicaciones para el gobierno del primer ministro David Cameron.