
Pocos creen la explicación oficial sobre el asesinato de John F. Kennedy. Desde la CIA hasta la KGB son culpados por teorías. Una figura que ha crecido en magnetismo desde su asesinato el 22 de noviembre de 1963 en un país que, 50 años después, no ha puesto fin al debate sobre su muerte ni a la idealización de un político que marcó una era.
El reloj marcaba las 12:30 horas cuando la limusina descapotable de Kennedy, de camino a un multitudinario almuerzo en Dallas (Texas), giró hacia Dealey Plaza. Y de repente se escuchan tres disparos, se ve como la limusina casi se detenía por un momento y después se alejaba a toda velocidad. El país tuvo apenas una hora para la incertidumbre hasta que el portavoz de la Casa Blanca, Malcolm Kilduff, anunció desde una improvisada sala de prensa en el hospital Parkland Memorial la temida noticia: el presidente había muerto a las 13:00 horas.