
Todo indica que el fatal accidente que terminó con la muerte del periodista Michael Hastings el 18 de junio de 2013 en Los Angeles, California, no fue un hecho fortuito. El mismo día en que falleció había contactado a Wikileaks para informar que estaba siendo víctima de una extenuante investigación del FBI. Temía que su automóvil fuera boicoteado y llegó al extremo de pedirle otro vehículo a su vecino.