¿Cómo será la economía del futuro?

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En todas partes del mundo el profundo descontento generado por el desgastado sistema económico de la globalización -A.K.A. neoliberalismo- comienza a mostrar una profunda crisis que va más allá de los números. La confianza en el sistema está quebrada, la economía va en picada y las nuevas generaciones no muestran ningún interés en continuar con esta farsa.
Mientras las élites bancarias se aprestan a compartir el poder con amigos tecnócratas, pocos lectores deben encontrarse sorprendidos cuando hablamos de grandes cambios en las reglas del juego económico. En el presente artículo exploraremos las principales economías que podrían posicionarse como las nuevas formas de intercambiar bienes y servicios en el futuro.

Capitalismo 2.0

La economía del siglo XXI intenta dar un aire fresco al capitalismo incorporando nuevos elementos de control. Propone un panorama donde los consensos "oficiales" determinan diversas formas para controlar el flujo económico a través de sus preceptos.

Una iniciativa actual en el marco medioambiental-económico es la del impuesto al carbono, donde las empresas con menos emisiones de las permitidas generan créditos que son vendidos a entidades que pasaron su límite. Este sistema ha sido implementado parcialmente al día de hoy en locaciones como Australia, Estados Unidos, China, la Unión Europea y Sudáfrica. Se espera que para el año 2014 este mercado sea aprobado alrededor de todo el mundo.

El movimiento político basado en el burdo "consenso científico" del cambio climático emula -en forma de impuestos- los créditos de energía propuestos por el movimiento tecnocrático norteamericano del siglo pasado, el cual idealizó la integración global a través de grandes estados continentales que basarían los valores de su economía en la energía necesaria para producir bienes.

Además, la nueva cara del capitalismo ha incentivado criticadas iniciativas como la creación de una moneda global y la conversión de la Reserva Federal de EE.UU. a un organismo supranacional bancario. Si bien esta economía se posiciona fuertemente en la actualidad como la que podría predominar en los próximos años, es esperable que su auge tenga de una duración limitada debido a su impopularidad. O al menos, que no perdure por siempre.

Economía basada en recursos

A medida que el desarrollo tecnológico avanza, la producción artesanal se ve sobrepasada por las grandes industrias y los procesos automatizados. Cada vez vemos menos producción efectuada por humanos. Mientras hombres y mujeres se desarrollan cada vez más en el ámbito de los servicios, se espera que en algún momento las labores productivas se conviertan completamente al trabajo de máquinas.

La economía popularizada por Jaque Fresco y sus amigos del Movimiento Zeitgeist propone un sistema global donde el dinero no existe y todos los bienes son comunes. La producción es industrial y proveída por una estructura tecnocrática similar a un Estado supranacional. Todo producto es listado en un mega-inventario planetario donde cada quien solicita lo que requiere, mientras mega-computadores toman las decisiones trascendentales a través del "método científico".

La base de este sistema descansa en la creencia de que el ser humano no tiene una naturaleza propia, sino más bien es completamente moldeable según el entorno que le rodea. Lo anterior genera un ambiente totalmente planificado y, con una implacable policía social del pensamiento, se idealiza un mundo donde no existe la miseria, ni la libertad.

Economía basada en el tiempo

Este tipo de economías toma como unidad de intercambio las horas-hombre, o mejor explicado, el tiempo que un humano tarda en realizar una determinada tarea de forma efectiva.

Existen muchos experimentos sociales realizados a través de la historia contemporánea con este tipo de economía, arrojando diversos resultados. Uno de los primeros y más exitosos es la "Cincinnati Time Store", una tienda que vendía productos a cambio de tickets de horas trabajadas.

Otros modernos enfoques proponen una economía basada en el tiempo para una sociedad orientada al servicio, donde las horas de servicio entregadas por un individuo pueden ser cambiadas para recibir otros servicios -por ejemplo, horas de asistencia legal por instrucciones de violín. Los "bancos de tiempo" se basan en este mecanismo y cuentan con una creciente aceptación en Norteamérica, Nueva Zelanda y Australia.

Criptoanarquismo

Un nuevo tipo de economía emerge en la sociedad cyberpunk. El poder de internet brinda la oportunidad de darle una nueva chance al libremercado, permitiendo el intercambio de criptomonedas para realizar prácticamente cualquier operación, sin la intervención de bancos, gobiernos o algún otro ente regulador.

Las criptomonedas son monedas virtuales encriptadas, de modo que no se pueda conocer la identidad real del emisor ni el receptor de éstas (a menos que estos así lo quieran), y que no se puedan utilizar más de una vez por un mismo individuo.

La divisa que inició esta revolución, llamada Bitcoin, ha recibido diversas amenazas por parte de gobiernos. Ha sido acusada de permitir el narcotráfico y la ilegalidad, de lo cual es absolutamente culpable, así como cualquier otra moneda oficial.

Recientemente ha crecido fuertemente la aceptación de este medio en internet. Grandes sitios como Mega, Wikipedia, Amazon y Wordpress aceptan su uso. En países con grandes crisis como Chipre se habla incluso de la criptomoneda como alternativa viable ante el Euro y los bancos, con la instalación de cajeros automáticos y el incremento de capitales en esta divisa.

Economías locales

Ante las constantes y fuertes crisis económicas, es lógico un incremento de economías locales.

No es de extrañar que en los próximos años sigan expandiéndose las iniciativas de economías basadas en el trueque o monedas que son sólo utilizadas en pequeñas zonas, las cuales permiten una buena alternativa ante la coacción de los Estados y los abusos de los bancos en momentos de tensión económica.

Como conclusión, es preciso mencionar que los variados tipos de economía pueden confluir perfectamente en armonía y no es necesario posicionar alguno de ellos como una institución totalitaria. De ser así, estamos hablando de una economía que tarde o temprano caerá en crisis y llevará a caos y miseria generalizados.

A medida que las tecnologías lentamente se posicionan como el principal medio de control sobre la población mundial, de nosotros depende no aceptar la homogenización de una nueva economía global, sino permitir una mayor diversificación y libertad alrededor del mundo.


Por Felix Freeman